22 ago. 2006

Ronda nocturna.

Despojada de gracia
rondó mi casa la muerte.

Desnuda de silencio,
hambrienta de hallar
vida que de razón
a su existencia.

La muerte ya no es la muerte,
pues se hizo hombre...
de ahí su desencanto,
su atrocidad, su oscuro andar...

¡Siempre has sido blanca!
mas lo que el hombre toca
vuelto carbón espera al tiempo,
lo que el hombre toca
parirá el espanto como los sin nombre...

Tal vez el rostro del olvido
calle el porqué de tu ocaso.
Tal vez el abismo del alma
sea el centro del hombre.

Despojada de gracia
rondó mi casa la muerte...

¿Casa? ¿He dicho casa?
Perdón, pero es que
en tan diminuta comarca
han transformado a la patria...
Texto - Fotografía: Diego L. Monachelli

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