10/28/2009

Furtivo.












La vida es un tigre

que duerme a nuestros pies.

Yo, un árbol que aprendió a caminar,

a escuchar la melodía amordazada de lo ido.

Fotografía – Texto: Diego L. Monachelli.

8/10/2009

El ombligo. (V) Y despedida, luego de tres años y mucho andar.

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“Ningún árbol me es ajeno y de todos tengo el habla.
Donde uno more yo tengo patria.”

...

Desperté de un sueño donde no había palabras,
sólo una piedra llorando.

Me recosté sobre la tierra a beber su gracia,
labio, lengua, sal su marea
abriendo mi rostro y sus ventanas.

Ciego de luz
busqué la distancia
y pronto fui cayendo,
gota sonriente,
manantial de tiempo,
lluvia -y ella-
el rostro posible de tus palabras.

...

“¿Qué podría agregar al decirte que el mundo se reduce a tres nombres y un verbo, acaso dos?

Se acerca y todo reluce.

Me tiemblan los hastíos y siento el brío de algo incomprensible.

Creo entender porqué la marea de ideas me trae recuerdos musicales, por que la música ahonda los cielos, tiene la intensidad caprichosa que tienen las cosas que no ostentan nombre y por eso ellas son lo que cada uno sea capaz de imaginar. Acaso las palabras sean un muro. Intentar el hallazgo del adjetivo sería la arrogancia total, al menos de mi parte. Tantas adjetivaciones sublimes he hallado... y a pesar de eso, me sacia pero no me basta.

Quizás por eso buscamos en las palabras lo que nos está vedado en la vida...

Quizás por eso las artes. Pero ¿quién soy yo para meter un dedo sobre esos destinos?
Yo, viejo enclaustrado, renegando de lo que me dota de vida, al menos de aquello que aún está al alcance de la mano.

Ay, Ulises, que fortuna tu silencio - pienso a veces - y me río de mí mismo. Qué insolente artificio, que estéril arrogancia... y otra vez las palabras, imperfectas ellas o torpe mi destreza, nos engañan. ¿Quién? ¿Tu nombre y lo que hay detrás o mi casi infantil intervención sobre esta página?

...

Me nace la risa desde la futilidad de esta certeza... Mi caro amigo, en tus manos queda la soberbia de ponerle nombre y un sentido a esta entrega beligerante... esta fatalidad.”

Del libro “Helmut Brodovsky. Cartas a Ulises”

...

Hasta el reencuentro y buena vida.

...

Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli









Banda de sonido del cortometraje “Pasión de los amantes”
del realizador Gabriel Piquet.

Ingrid Bulthe - Oboe
Diego Alonso - Oboe
Karina Katz - Clarinete
Elizabeth Gautin - Fagot
Luís Encina – Bajo
Diego L. Monachelli - Guitarras

7/10/2009

El ombligo. (IV)




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Me esfuerzo y revuelvo en cada intersticio, en cada rincón, bajo las sábanas y los pisos. Tras las cortinas y la carne. Detrás de las ventanas, las puertas y las espaldas. Recorro todas las huellas y todas las veredas. Los rostros, las amplias avenidas y los raquíticos caminitos de tierra.
Me sumerjo en todos los charcos, en las alcantarillas basurales, en los pañuelos lagrimales, en las entrepiernas marítimas y en las pluviales. En las botellas de whisky y en las de mensajes, en los vasos de gin y en los jeans de los tendales.
Me encierro en los aromas cáusticos y en las cáusticas viseras ambulantes, bajo las sombras agonizantes y las agnósticas y las hegemónicas, en los baños públicos y en púbicos baños...

Pero, es inútil, hay días en que las palabras y el amor
se esconden tan bien que por más que
me esfuerzo y revuelvo en cada intersticio, en cada rincón, bajo las sábanas y los pisos...



Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli





Tema: La palabra.

Una palabra me quema la sien,
agita mi sangre
y golpea, furiosa,
mis dedos adormecidos.


¿Quién eres tú que te atreves
a perturbar mi silencio?

¿Qué extraño conjuro te ha traído
desde lo más oscuro del abismo?


Acaso, ¿debo parirte
como una virgen inmaculada?

Acaso, ¿debo dejarte
atravesar mi piel?

¿Quién eres tú que te atreves
a perturbar mi silencio?

Voces: Paola Di Santo
Violines y Viola: Juan Pablo Gez Carballo.
Flauta Traversa: Clara Salomón
Guitarra, letra y música: Diego L. Monachelli.

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7/06/2009

Coincido con mis muertos.


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Coincido con mis muertos
en cada muerte
y festejamos los presentes,
lo muerto y lo ausente,
lo porvenir.

...

Un silencio desigual
y acongojado.
Una estepa en el sentir
y el pensar.

...

Mi sombra corrió hacia el mar.
Escándalo de luz.


Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

Sembrando luz.


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Envilecida la sangre,
demorado el pulso en la distancia...

Una cohorte de sombras va sembrando luz.

Cierro mi voz en tu nombre.

Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

Sobran en el cielo.


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Las sombras callan y se alzan soles
entre las verdades
que se hartaron de ser certezas.

¡Sobran en el cielo las estrellas
sino puedo alcanzarlas
y a cada intento se alejan!


Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

El viento es mi espejo.

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Tempestad sonriente
Sonrisa de Tempestad
Tempestad de sonrisas
Todo Dientes
Todo Tempestad
...

El viento es mi espejo
el mar
una sombra que sueña la quietud

Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

6/27/2009

El ombligo. (III)

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Paz, s.
En política internacional, época de engaño entre dos épocas
de lucha.
Política, s.
Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios.
Manejo de los intereses públicos en provecho privado.

Ambrose Gwinet Bierce; Diccionario del diablo.


Engañados por la autocomplacencia nos creemos que con el sólo hecho de exigir ciertas responsabilidades a políticos y religiosos seremos capaces – y artífices- de alcanzar ese estado de Paz, sin darnos cuenta que pasamos por alto un estado previo, más íntimo y accesible en nuestra cotidianidad. Confundimos generalmente, no sólo estas responsabilidades que endilgamos a terceros, sino también la ausencia de guerra como el estado de paz. En definitiva reducimos el concepto de Paz y lo asociamos a cosas que tienden por naturaleza a estar absolutamente lejanas a ese interés. Martin Luther King, Jr. escribió que la verdadera paz es la presencia de justicia. Entonces, antes de la Paz existe la justicia y ¿Dónde comienza la justicia? Quizás suene ingenuo, infantil o reduccionista pero estas y otras tantas ideas, tan abstractas como complejas, comienzan por cada individuo, desde el yo más cotidiano hacia el nosotros más histórico. ¿O acaso sólo puede existir la Paz en la tierra sin que exista en nuestra habitación, en nuestras aulas, en nuestra cocina? ¿Y la justicia sólo se imparte en los juzgados y los cielos? ¿Acaso no se da entre nosotros, en el colectivo, en una vereda cualquiera, en la multitud que avanza?

¿Qué es la paz? Definitivamente es un alto ideal, imprescindible y en el que confluyen muchos otros, al que debemos intentar acceder, pero no lo haremos si no somos concientes al fin de que no se encuentra al final del camino sino que es una forma de andar, que es el camino... y el camino empieza al despertar, al dar el primer paso y de manera tan similar a la vida, que asusta.


Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli







Banda de sonido del cortometraje “Cambios”
del realizador G. Bos.
Compositor: Diego L. Monachelli.

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6/26/2009

El ombligo. (II)

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¿Dónde yace lo parido?
¿Dónde lo que amé,
aquello que no sabía de olvidos?

¿Quién despertó a los muertos
que fraguan el pan de mis mañanas?

En cada uno de ellos
mi gesto y todo lo que duele
en cada uno de ellos.

Hubo un río,
en el vientre de tu cama,
hubo un río,
tempestuoso,
luego calma…

En cada gesto,
uno de ellos y ellos duelen
en cada todo,
en toda nada.

¿Fraguan las mañanas de mi pan
a los muertos del despertar?

¿Dónde parir lo que yace?

¡Ay, de los muertos
del pan
de mis mañanas!


Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli





Tema: La caída.

Caen las horas trepando al llanto.
Tu cuerpo azul durmió, claustro de engaño.

Las sombras van a dar al mar,
tu casa al fin se ahogará

De tu noche no podrás despertar,
el cielo gris se te hizo cruz,
los espejos muros
y la sangre estepa.

Las sombras van a dar al mar,
tu casa al fin se ahogará.


Voces: Paola Di Santo
Batería: Javier Puyol
Bajo: Martín de Lasaletta
Guitarra, música y letra: Diego L. Monachelli

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6/12/2009

El ombligo.

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Porque sí.
Porque es de noche y nos distancia algo, algo como un mar insobornable...
Porque quizás nos sea útil, aunque no sepamos cómo...
Porque la vida es incontenible...
Porque quizás esté buscando una excusa y no exista,
quizás no exista otra cosa que la cercanía, que el sospecharnos...
Porque quizás respire el goce en estas palabras...

Éste es, así será el ombligo.


Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli


“Quizá sea ya tarde para lo que me propongo: quiero dar la batalla a la vida.
Como todos los desastres de mi existencia me parecen originados por una falta de orientación y por un colapso constante de la voluntad, quiero rectificar ambas desgracias para tener mi puesto al sol como los demás hombres... Quizá lo segundo sea más fácil de remediar que lo primero: hay indiscutiblemente una higiene, como hay también una terapéutica para la voluntad; se curan los desmayos del querer y se aumentan las dimensiones de la voluntad como se acrecen las proporciones del músculo, con el ejercicio, por medio de una trabazón de ejercicios razonados y armónicos. Pero para orientarse... Porque, en primer término, ¿dónde está mi Oriente?

Me he levantado temprano para reaccionar contra la costumbre española de comenzar a vivir tarde...”

Iluminaciones en la sombra.
A. Sawa



Tema: A través de los bosques de la luna rosa.
Percusión: Carlos del Valle.
Guitarra: Diego L. Monachelli.
Compositor: Diego L. Monachelli.

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