2 may 2007

Una Celebración.



Como una madre nutricia,
la eternidad va tejiendo
las entrañas del mundo
y en su acucia, mis raíces,
hacia la fronda celeste se lanzan,
progenie de insigne tempestad.

Con la destreza de un suspiro
la noche intempesta señala
sobre el piélago endrino
la novel pupila en llamas...

y el mineral gesto se colma
de beligerantes bríos
y en las heridas abiertas
siembra la sal de su beso.

Ah, prócera palma
que sobre los mundos te alzas...
¡la muerte nos apremia
y la eternidad nos ronda!

Cómo, entonces, no exhortar
a los ustores del mañana.

Cómo no ser
consubstancial materia
de futuros antiguos ecos
de pálidos ardores...

Qué más queda si no
alma y anhelo fundir
para que al rendirse
exánime la carne...

se tornen febril astro
señalando el porvenir...!



Ilustraciones: Laura Hoppe
Texto: Diego L. Monachelli
Del libro de ilustraciones poetizadas
“Diez cosas que pueden hallarse detrás de una puerta”

Una Renuncia.



Acaso hayan sido mis manos
los puñales que abrieron
a la noche y sus tendones
esta lóbrega sedición de nervios.

O tal vez
el improperio de los vástagos
que apremian el horizonte,
desde el adarve lanzado,
avieso hendió el aire
en busca del costado imbele...
pupila lejana,
más allá del hombre.

Mas qué importa ya
si han sido mis palmas
o el veneno que corrompe todo horizonte...
Qué importa,
ahora que se han tornado
lucífugas las razones...

Abatido,
por tan promiscuas y necias soledades.
Exánime,
bajo el yugo del silencio cómplice,
sin dilaciones me entrego
a la pira del ensueño
como al último ensayo
de la muerte.


Ilustraciones: Laura Hoppe
Texto: Diego L. Monachelli
Del libro de ilustraciones poetizadas
“Diez cosas que pueden hallarse detrás de una puerta”

Mañana.



No sé si mañana
está dentro del tiempo.

Vamos rápido.

No sé si mañana
está dentro del tiempo.


Fotografía - Texto:
Diego L. Monachelli

Río.



El río canta.
El río reza y canta.

Creo creer en Dios
por un instante.

Fotografía - Texto:
Diego L. Monachelli

13 abr 2007

Raíces.


Le crecerán raíces a esta cruz.

Abrirá sus nervios,
sus venas
trocadas en flor.

Le crecerán primaveras
desde el vientre oscuro,
morada de luz.

Le nacerán ojos
y manos de hacer.

Le crecerán raíces a esta cruz.
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

Lebreles.


Lebreles, acaso ciegos,
parirán consigo la locura.

Lebreles sangrientos,
rugiendo tempestades...

Lebreles de un infierno
tan semejante a la tierra
que en el vuelo de una semilla
cabrá la bientramada ausencia...

Dentelladas feroces
en busca de todo centro.

Dentelladas calientes
abriendo la carne, lienzo a lienzo.

Lebreles, acaso ciegos,
parirán consigo la locura.

Parirán la peste
de este sino
que ya nos labra en la piel
símbolos de profundo invierno.

¿Quién se yergue
bajo este sol?

¿Quién guarda y aguarda,
intacto, el sueño?
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

11 abr 2007

Cementerio de Almas.


Los dolores de la prisa,
la agonía del anhelo,
la urgencia del desvelo,
lo violento de la espera.

¡Ay, tempestad de los miserables!

Teme de estas manos
si por un segundo
les das calma.
Fotografía - Texto:
Diego L. Monachelli