2 may. 2007

Una Celebración.



Como una madre nutricia,
la eternidad va tejiendo
las entrañas del mundo
y en su acucia, mis raíces,
hacia la fronda celeste se lanzan,
progenie de insigne tempestad.

Con la destreza de un suspiro
la noche intempesta señala
sobre el piélago endrino
la novel pupila en llamas...

y el mineral gesto se colma
de beligerantes bríos
y en las heridas abiertas
siembra la sal de su beso.

Ah, prócera palma
que sobre los mundos te alzas...
¡la muerte nos apremia
y la eternidad nos ronda!

Cómo, entonces, no exhortar
a los ustores del mañana.

Cómo no ser
consubstancial materia
de futuros antiguos ecos
de pálidos ardores...

Qué más queda si no
alma y anhelo fundir
para que al rendirse
exánime la carne...

se tornen febril astro
señalando el porvenir...!



Ilustraciones: Laura Hoppe
Texto: Diego L. Monachelli
Del libro de ilustraciones poetizadas
“Diez cosas que pueden hallarse detrás de una puerta”

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