21 nov. 2006

Una mitad partida por la mitad.

Céfiro protervo,
melopea que habitas mis lágrimas,
con tu mohín sedicioso
has detenido, en un segundo de la eternidad,
mi andar penígero...

Mis retinas absortas,
bajo el yugo omnímodo de tu encanto,
no han podido más
que abrasar la sangre ante tal prodigio:

Mi pretérita sombra
fagocitando el alba
sobre la tebaida ensangrentada...
Mi rostro ulterior
musitando mañanas...

y yo, consubstancial
testigo de aquel portento,
pleno en mi conciencia,
grávida bóveda en suspenso,
favila exigua de otro cielo.
Ilustraciones: Laura Hoppe
Texto: Diego L. Monachelli
del libro de ilustraciones poetizadas
“Diez cosas que pueden hallarse detrás de una puerta”

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