4 nov. 2008

Si fallamos.


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Si fallamos al asesinar a Dios
y hoy lleva otros nombres…
No podemos, ni debemos fallar,
en lo imperioso:

Asesinar al público.



La enajenación es el sostén del público.

El arte se sustenta por si solo,
la bestia que lo devora
sucumbe ante el vacío.



Buscamos la palabra
entre las ruinas del sueño y la mañana.

Insomnio sin gracia.
Dormir sin sueño.
Despertar sin ganas.

Hambre de diversión
saciado en la decadencia.

Resinificar lo cotidiano
o abandonar la vida.

Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

3 comentarios:

Pedro Coiro dijo...

Buenísimo, Diego, foto y poemas.

Respondo solamente al imperativo de arriba: "Haga su comentario".

El Erial d'Aigües dijo...

Muchas gracias por compartir tu trabajo, es un regalo.
Nos gustaría suscribirnos a tus entradas para irlas degustando espaciademente y a poquitos, tal y como se disfrutan los dulces de yema o los fluidos de los cuerpos deseados... pero
no hamos encontrado la forma de suscribirnos. Gracias de nuevo.
Pd: puede que el público sea inocente y que "el arte" sea bastante culpable de dejarse tratar como un mero soporte publicitario. ¡Ay, las vanidades!

r dijo...

Me suscribo a los merecidos elogios de los otros comentaristas (vid. supra) y especialmente me suscribo a lo de suscribirme. ¿como lo haremos?