28 jul. 2007

Vísceras Detenidas.


Lo que susurra el viento en las ventanas,
acaso
el nombre del que fui,
su destino errante,
lejano de estas vísceras detenidas.


Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

24 jul. 2007

Caravana de vencidos.

Me encuentro extraviado.
La distancia que existe entre mis sueños y mis manos,
entre los días que me llevan y lo que no se acercan,
ni siquiera a asomar sus narices, me devasta.

Estoy ausente. Sí, ausente... ya no me habito;
y las largas horas son proclives al sueño y la desesperación.
Como una inútil caravana de vencidos,
un inútil deambular por el mundo sin destino.
Un cruce fugaz con lo que fui
abre amargos sabores de ingratos padeceres conocidos.
Pero es silencio todo.
Dentro, todo es vacío.

Siento que cargo con todos los destinos en mi destino
pero ninguno de ellos parece tener voz en mi voz.
Sin embargo, y a pesar del silencio,
un susurro parece llover
desde lo distante en busca de mi centro.
Un serpentear errante, un vagar desconocido e incontenible…
Como roca, roca de una avalancha que se produjo hace siglos...
y aun busca su sitio.


Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

14 jul. 2007

Condenación.




Estamos condenados.


Mientras el mundo brilla
en su luz de figón,
alguien nos grita.



Estamos condenados.



Mientras los campos
escapan verdes,

verde al verde,
sin guisa, alguien nos grita...


Estamos condenados.



Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

11 jul. 2007

Rastro.


Un rastro de sombras
en el mar de tus ojos,
naufraga, te ahoga.



Fotografía - Texto:
Diego L. Monachelli

Búscate.


Búscate,
en cada parte,
en todos los labios,
en cada huella,
en todos los vientres.

Búscate,
en las tempestades,
en las teas vacilantes…

entre las sombras
y las flores del sol…



Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

7 jul. 2007

Las Ruinas.


Que desciendan tus labios y beban.
Que festejen en esta corriente,
los arrebatos de la destrucción,
las ruinas que se rebelan.
Que festejen en esta corriente.

Que desciendan tus labios y beban.



Fotografía - Texto:
Diego L. Monachelli

El primer río.


Quiero
el
primer
río
de
sangre.

Fotografía
-
Texto:

Diego L. Monachelli