24 jul. 2007

Caravana de vencidos.

Me encuentro extraviado.
La distancia que existe entre mis sueños y mis manos,
entre los días que me llevan y lo que no se acercan,
ni siquiera a asomar sus narices, me devasta.

Estoy ausente. Sí, ausente... ya no me habito;
y las largas horas son proclives al sueño y la desesperación.
Como una inútil caravana de vencidos,
un inútil deambular por el mundo sin destino.
Un cruce fugaz con lo que fui
abre amargos sabores de ingratos padeceres conocidos.
Pero es silencio todo.
Dentro, todo es vacío.

Siento que cargo con todos los destinos en mi destino
pero ninguno de ellos parece tener voz en mi voz.
Sin embargo, y a pesar del silencio,
un susurro parece llover
desde lo distante en busca de mi centro.
Un serpentear errante, un vagar desconocido e incontenible…
Como roca, roca de una avalancha que se produjo hace siglos...
y aun busca su sitio.


Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli

1 comentario:

Anónimo dijo...

creo que tu sitio ya lo has encontrado y no estoy seguro pero creo que has encontrado hasta el amor osea que menos melancolia y dramatismo un saludo para monachelli