13 sept 2008
Aunque eso ya no fuera.
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Él ya no habitaba su nombre.
Él ya no habitaba su nombre.
Ella insistía en nombrarlo.
Él acudía a su llamado, iba sin ser.
Ella temía el vacío,
por eso nombraba lo que conocía
aunque eso ya no fuera.
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli
por eso nombraba lo que conocía
aunque eso ya no fuera.
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli
Gracias.
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Gracias por el día.
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli
Gracias por el día.
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli
Etiquetas:
La desolación de la belleza.
Truenos como ojos.
Encender las sombras.
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Una estela de sal y tu carne y tus huesos
alejándose de todo aquello
de lo que no se puede escapar.
Otras banderas te darán cobijo,
otros hombres encenderán las sombras,
otras sombras treparan la noche y el hambre,
otra noche callará su voz.
Oirás el callar, verás las sombras erguirse,
la noche respirar.
Una estela de sal y tu carne y tus huesos
alejándose de todo aquello
de lo que no se puede escapar.
Otras banderas te darán cobijo,
otros hombres encenderán las sombras,
otras sombras treparan la noche y el hambre,
otra noche callará su voz.
Oirás el callar, verás las sombras erguirse,
la noche respirar.
Habrá hombres, banderas
estarán tu carne y tus huesos
y una novel e indeleble
estela de sal.
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli
estarán tu carne y tus huesos
y una novel e indeleble
estela de sal.
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli
19 ago 2008
Cuando despierte la luz.
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Todo extraño, todo lejano, inconcluso, incluso yo.
Seremos ciegos cuando despierte la luz.
Quiero desnudar el cielo.
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli
16 ago 2008
Perseguir el horizonte.
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Perseguir el horizonte,
desde la planta enlodada,
desde la palma cerrada
sobre la tinta
hacia el ojo blanco
de la negra noche,
ventana abierta sobre el jardín
de la muerte atribulada
por el espanto que el hombre
le ha concedido a su gracia.
desde la planta enlodada,
desde la palma cerrada
sobre la tinta
hacia el ojo blanco
de la negra noche,
ventana abierta sobre el jardín
de la muerte atribulada
por el espanto que el hombre
le ha concedido a su gracia.
Perseguir el horizonte
o arrebatarle a los días
la estéril destreza
que les da vida…
o arrebatarle a los días
la estéril destreza
que les da vida…
Perseguir el horizonte
o ser nada.
o ser nada.
Fotografía - Texto: Diego L. Monachelli
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